Durante los dos últimos Siglos, la empresa española se ha caracterizado por acordarse de los mercados exteriores, únicamente cuando el mercado interior entra en crisis.
Podemos resumirlo, como que la vocación conquistadora que tuvo el pueblo español hace centenares de años y que le hicieron ser acusado de conquistador, ha desaparecido.
El tejido empresarial español está basado, como todo el mundo sabe, en la Pequeña y Mediana Empresa y en los Autónomos, esto podría explicar porque no se exporta, tanto como se podría, o por lo menos no se intenta; pero lo también cierto es que salvando algunas excepciones las Grandes Empresas tampoco son exportadoras por vocación sino simplemente porque dependen de directrices exteriores.