1.16.2022

¿Qué vamos a hacer?


Nos preocupamos constantemente, del Calentamiento Global y lo que supondrá a largo plazo, y los países se reunen y firman protocolos que más tarde incumplen sin excepciones.


Y es cierto que el exceso de emisiones de CO2 perjudica al Planeta y puede provocar un  desastre, el cual, aparentemente ya ha empezado, eso dicen algunos científicos, achacándolo a los bruscos cambios climáticos, y catastrofes que sufre el planeta en los últimos años.
Pero eso esta por ver, hasta ahora los ciclos climáticos, se repiten, y según las estadisticas disponibles, es fácil ser despreocupado o catastrofista, ambos extremos pueden estar equivocados.

Lo que, sin embargo, es muy cierto es que el agua cualquiera que sea su localización está cada día más contaminada, como citó un premio Novel, "dentro de pocos años quién sea propietario de un manantial, correra el grave riesgo de ser expoliado".


Y ¿qué hacen los gobiernos?, pues los de los países "avanzados" legislan constantemente sobre la recuperación de las aguas residuales, ¿pero controlan el cumplimiento de esas leyes?: Rotundamente NO.


Los Departamentos de Control Medio ambiental, de cualquier municipio están infradotado de medios materiales y sobre todo de medios humanos.
¿Qué se puede hacer?; desde hace años se aplica la Normativa "del que contamina paga", pero en realidad debería aplicarse: "el que contamina, deja de contaminar o cesa su actividad".


Esto es más fácil decirlo que ponerlo en práctica, muchas industrias grandes o pequeñas si tuvieran que realizar la inversión necesaria para recuperar sus efluentes residuales, seguro que quebrarían; por lo tanto la única solución viable es la solución de la subvención a largo plazo y sin intereses, es decir una participación total de los gobiernos; la mejor manera encontrada es mediante una fiscalidad ajustada en función de la calidad de los tratamientos.
Por supuesto sobre este tema se pueden escribir miles de páginas y volveremos al tema, pero ahora queremos tratar cosas más simples.

Las aguas residuales urbanas, es decir, las aguas que todos nosotros arrojamos a los cauces; lo cierto es que no existe una cultura educativa en preservar el medio ambiente, con mucho esfuerzo se está empezando a realizar la diferenciación de residuos sólidos.


Pero, por ejemplo, hace más de 40 ó 50 años que se conoce que la principal fuente de contaminación de mercurio, de las aguas superficiales, era por la rotura de los termómetros con los que se medía la fiebre de las personas; pues bien, a penas ahora se está prohibiendo la comercialización de dichos termómetros y desde luego no en todos los países.


Se conocía el problema pero no se hacía nada, cuando se empezaron a construir las PTAR (Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales) en las grandes ciudades, rápidamente saltó el problema encima de la mesa de los técnicos.

Y lo mismo podemos decir del aceite gastado y comida que se tira por el desagüe, repetido por millares de domicilios eso es una contaminación que nos cuestan una fortuna controlar, y con unas campañas educativas se podría ir controlando a lo largo de varias Generaciones.

Con este artículo inicío una serie completa de temas medioambientales relacionados con el agua y sus tratamientos, que espero que sigáis y si es posible y os parece bien complementeis.

Obviamente existen muchos, demasiados ejemplos, tanto a nivel doméstico como industrial de operativa que con pocos cambios haría mejorar mucho la conservación de los acuíferos.

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