INTRODUCCION
Cada día se hace más común el uso de aguas embotelladas ya que la calidad del agua del grifo, por motivos, evidentes, de masificación del consumo en grandes ciudades, disminuye considerablemente.
Como
consecuencia, los tratamientos municipales se ven desbordados por la demanda y
se produce agua de inferior calidad, lo que fomenta la industria del agua
embotellada. EN NINGUN CASO NOS VAMOS A REFERIR A LAS AGUAS MEDICINALES, que
lógicamente deben ser consumidas sin el más mínimo tratamiento.
Habitualmente, todos los países prohiben en su legislación la adición de productos químicos a las aguas minerales naturales; sin embargo, si permiten la aireación y posterior filtrado de las aguas lo cual produce una cierta oxidación que puede cambiar el sabor del agua en cuestión.
Incluso con técnicas más modernas y las mayores garantías en lo que concierne en la pureza del agua potable o mineral embotellada:
- Procedimientos asépticos
- Filtración de membranas, etc.
No puede eliminarse la totalidad de gérmenes que quedan en el agua, o se introducen con la última operación que se realiza en esta industria: el encapsulado.
En un primer análisis puede parecer que la calidad bacteriológica del agua es satisfactoria pero el crecimiento posterior puede llevarnos a un número de gérmenes muy importante lo que origina que tengamos pérdidas de producto por falta de calidad.
Por supuesto la rotación del stock y la temperatura de almacenamiento influyen sobre este número de gérmenes que puede alcanzar hasta 106/ml. Existe normalmente un efecto posterior que hace disminuir este número de bacterias.
La multiplicación de gérmenes secundaria solamente podría ser eliminada embotellando agua esterilizada en botellas estériles y encapsulando con un procedimiento y ambiente esterilizado. Esto, a poco que se conozca una embotelladora, se sabe que es imposible.
Hoy se está empleando la ozonización del agua embotellada y de la atmósfera donde se produce todo el proceso. Además, con un tratamiento con ozono se consiguen eliminar los malos sabores producidos por trazas de sustancias orgánicas, y los residuos quedan eliminados con el filtrado posterior por carbón activo.
A su vez, por razones de gusto, el agua mineral o el agua potable no deben contener más de:
- 0,1 mgr Fe+/ ltr.
- 0,05 mgr Mn / ltr.
Por lo tanto, si los contenidos son superiores deberán eliminarse: una filtración convencional disminuiría algo el hierro, pero no actúa sobre el manganeso, por ello deberemos realizar:
- Preozonización
- Filtración
- Postozonización
La oxidación del hierro tiene lugar según la siguiente reacción:
2 Fe2++03+H20 = 2 Fe 3+ +02+2OH -
Esta oxidación requiere 0,44 mgr O3 / mgr Fe2+ y es muy rápida, sobre todo en presencia del bióxido de carbono (CO2).
La oxidación del manganeso depende mucho de la cantidad de ozono que hay en la reacción.
2Mn2++2O3 + 4H2O = 2 MnO(OH)2 + 2O2 + 4H+
2Mn2+ + 5O3 + 3H2O = 2MnO4- + 5O2 + 6H+
y las cantidades de ozono serán respectivamente:
0,88 mg O3/mg Mn
2,18 mg O3/mg Mn
Todos estos tratamientos nos garantizan un
buen sabor del agua y una desinfección bacteriológica satisfactoria. Pero está
demostrado que es necesaria una postozonización, en algunas ocasiones se
necesita un residual de 200 mg O3/ m3 de agua para
garantizar la desinfección no sólo del agua, sino del espacio de aire que queda
entre el agua y la cápsula. Esta acción se producirá por el ozono sobrante que
abandonará el agua. La experiencia nos dice que el agua embotellada tratada de
esta manera aguanta largo tiempo sin contaminación, incluso con residuales muchos
menores al indicado.
Podríamos indicar que, si el agua fuese consumida con menos de tres días de almacenamiento, al destaparla sentiremos un cierto olor a ozono, pero la calidad estaría garantizada.
Es obvio que la ozonización deberá realizarse sobre agua embotellada en vidrio o PVC resistente al ozono, algunos plásticos comunican sabor al agua al soltar trazas de materia orgánica. Si hemos realizado una ozonización también habremos resuelto dicho problema, ya que el ozono acaba de forma inmediata con este tipo de sabores y/u olores.
El sistema TRIOZON utiliza residuales mucho más pequeños que los mencionados más arriba, y la experiencia nos indica que los resultados son prácticamente los mismos que los vistos hasta ahora.
Es muy conveniente utilizar una ozonización ambiental del local de almacenamiento del envase y una inyección de aire ozonizado en las botellas antes de su llenado, esto complementa totalmente el sistema y garantiza la asepsia del agua embotellada.
Para cualquier duda o consulta contacta con nosotros, sin ningún compromiso y procuraremos dar respuesta a tus inquietudes sobre este tema.
Ultima revisión: Zaragoza (España) a 22 de abril de 2022




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